Parafraseando a Unamuno he decidido seguir manteniéndoos al día de las aventuras y desventuras de esta, quizás no muy ingeniosa y probablemente nada hidalga, persona a la que apodan Paya.

Bueno, pues llevo dos días con un hambre atroz, comiendo lo indecible sin conseguir paliar mi hambre y ha resultado que no sólo me estaba alimentando a mí sino también a un cultivo de virus al que parece que estoy dando cobijo; ya sé que soy un alma cándida, pero a éstos, en cuanto pueda, lo echo de mi organismo.