Cuestión de seguridad
Posted by iPaya on Thursday, September 9, 2010 Under: Protestas
Esta misma mañana, en el país en el que las leyes de riesgos laborales son mimadas y respetadas, y en una época en la que mucha gente protesta sobre el incumplimiento de las normas de tráfico de determinados ciclistas, se ha producido un fenómeno inusual.
Están haciendo obras en la carretera por la que circulo a diario; la carretera es de doble sentido y tiene un único carril para cada sentido de la circulación. Están escavando un tramo de unos 100 metros y han tenido que cortar un carril. Perfecto. Para esta tarea, el personal de obra ha rodeado la zona de trabajo con unos conitos naranjas y han instalado un semáforo en un lado y otro semáforo en el otro para que los coches que circulan en uno u otro sentido puedan, alternativamente, utilizar físicamente el mismo carril sin accidentes.
Muy bien. Volvemos a mi bicicleta. Yo he visto el tema desde lejos y he esprintado un poquito cuando he visto que la luz del semáforo estaba verde para mí, aunque mucho antes de que llegase las luces cambiaron de color. Ningún problema, señalizo que estoy frenando y el coche detrás de mí lo entiende. En estas nos paramos todos en fila en el semáforo en nuestro carril, viendo como el resto de los coches vienen de frente, por su carril, y esperando a que el semáforo se ponga verde para poder invadir con toda seguridad el carril contrario, el derecho, y segir nuestro camino.
Ahí parada, dos obreros me han señalado con el dedo, han intercambiado muy pocas palabras y uno de ellos ha avanzado hacia mí, moviendo las vallas de forma que invadían un poco el carril derecho, separándolas de la escavadora y del camión en el que echan la tierra. A continuación, el obrero en cuestión me ha hecho gestos para que pasase, para que no tuviese que esperar en el semáforo, que yo soy, a fin de cuentas un ciclista inofensivo y, ahora sí, hay sitio para que yo pase entre la parte trasera de los vehículos y los conitos, sin que tenga que jugarme la vida en el otro carril, con el tráfico viniendo de frente.
Lo que el hombre no se paró a pensar es que los conitos se ponen para delimitar un perímetro de peligro, porque el operario de la escavadora no ve lo que tiene detrás (riesgo laboral de aplastar a un transeunte, o darle una colleja involuntaria) y por lo tanto yo, ciclista, motorista o camionera, debo esperar al cambio de color del semáforo porque está ahí puesto por mi propia seguridad. Seguro que esto se lo han explicado mil veces antes de mandarle a la obra, pero el hombre quería ser amable así que yo he agachado la cabeza, me he saltado el semáforo en rojo, he quebrantado el perímetro de seguridad, le he dado las gracias al obrero, que me ha deseado buen día, "y tú tambien", he pasado por detrás del camión, por detrás de la escavadora y he seguido mi camino...
Están haciendo obras en la carretera por la que circulo a diario; la carretera es de doble sentido y tiene un único carril para cada sentido de la circulación. Están escavando un tramo de unos 100 metros y han tenido que cortar un carril. Perfecto. Para esta tarea, el personal de obra ha rodeado la zona de trabajo con unos conitos naranjas y han instalado un semáforo en un lado y otro semáforo en el otro para que los coches que circulan en uno u otro sentido puedan, alternativamente, utilizar físicamente el mismo carril sin accidentes.
Muy bien. Volvemos a mi bicicleta. Yo he visto el tema desde lejos y he esprintado un poquito cuando he visto que la luz del semáforo estaba verde para mí, aunque mucho antes de que llegase las luces cambiaron de color. Ningún problema, señalizo que estoy frenando y el coche detrás de mí lo entiende. En estas nos paramos todos en fila en el semáforo en nuestro carril, viendo como el resto de los coches vienen de frente, por su carril, y esperando a que el semáforo se ponga verde para poder invadir con toda seguridad el carril contrario, el derecho, y segir nuestro camino.
Ahí parada, dos obreros me han señalado con el dedo, han intercambiado muy pocas palabras y uno de ellos ha avanzado hacia mí, moviendo las vallas de forma que invadían un poco el carril derecho, separándolas de la escavadora y del camión en el que echan la tierra. A continuación, el obrero en cuestión me ha hecho gestos para que pasase, para que no tuviese que esperar en el semáforo, que yo soy, a fin de cuentas un ciclista inofensivo y, ahora sí, hay sitio para que yo pase entre la parte trasera de los vehículos y los conitos, sin que tenga que jugarme la vida en el otro carril, con el tráfico viniendo de frente.
Lo que el hombre no se paró a pensar es que los conitos se ponen para delimitar un perímetro de peligro, porque el operario de la escavadora no ve lo que tiene detrás (riesgo laboral de aplastar a un transeunte, o darle una colleja involuntaria) y por lo tanto yo, ciclista, motorista o camionera, debo esperar al cambio de color del semáforo porque está ahí puesto por mi propia seguridad. Seguro que esto se lo han explicado mil veces antes de mandarle a la obra, pero el hombre quería ser amable así que yo he agachado la cabeza, me he saltado el semáforo en rojo, he quebrantado el perímetro de seguridad, le he dado las gracias al obrero, que me ha deseado buen día, "y tú tambien", he pasado por detrás del camión, por detrás de la escavadora y he seguido mi camino...
In : Protestas
Tags: bicicleta