Dando por culo (en bicicleta)
Posted by iPaya on Saturday, June 5, 2010 Under: Amparadas
Parece ser que le voy cogiendo gustillo al tema. La primera vez ocurrió un día lluvioso, hace ya 4 ó 5 años, y embestí a un camión (por detrás, por supuesto) en una rotonda. Ya se sabe que hay que guardar la distancia de seguridad, y que los frenos no son tan eficientes cuando están mojados... Muchos os preguntaréis en este punto cuánta distancia se ha de dejar cuando el vehículo que conduces es una bicicleta. Pues muy sencillo, si pedaleas siempre como poseída por el mismo diablo... bastante.
Esta vez el incidente ha alcanzado los límites de la ridiculez más absoluta aunque el resultado ha sido inofensivo, tanto para el conductor como para la pedaleante (narradora de esta historia): esta vez he embestido un audi y, a falta de lluvia, le voy a echar la culpa a unas gafas de sol nuevas que me he comprado (sólo por no reconocer que ha sido cosa de ser una auténtica Amparo).
¿Por qué culpar a las gafas de sol? porque la montura es de pasta (no sé si esto me convierte ya, oficialmente, en una gafapasta). ¿qué tiene que ver que sean de pasta? pues fundamental para ir por la vida en bicicleta peleando con el tráfico: la unión entre los redondeles de la gafa y la patilla son anchos y de plástico opaco, propiedad muy útil para bloquear los rayos solares, pero ya no se puede mirar por el rabillo del ojo así que si necesitas ver si viene un coche para cambiarte de carril tienes dos opciones: o giras el cuello unos 60 grados, o sacas la mano a modo de intermitencia y que Dios nos pille confesados. La pasada experiencia, suma tres puntos a la segunda opción, porque yo usé la primera y cuando giras el cuello tanto pierdes de vista lo que pasa delante de tí, que ha demostrado ser de vital importancia.
Ya os hacéis una idea, yo miré para atrás para ver si venían coches y poder adelantar sin riesgos a otra bicicleta, me adelantó el audi en cuestión y como no había otro coche detrás de éste, esprinté. En este mismo instante el audi que acababa de adelantarme frenó para entrar en un garaje y yo apreté los frenos con muchas ganas y un poco los dientes para ver si también ayudaba a frenar. Nada, no me dio tiempo a frenar del todo, pero casi así que primero le dí un poco con la goma de la rueda delantera y la bici frenó, pero luego llegué yo, con un poquitín de impulso, a darle con una mano en el cristal de atrás, que ya que la bici había parado pues tenía la mano libre...
Después salí de detrás del coche al lateral de la calle y oí la ventanilla del coche que se bajaba con un tipo asustado que se asomaba y me preguntaba si yo estaba bien. "¡Perfectamente, gracias!" le dije, y seguí adelante, que llegaba tarde a un concierto.
Lo más gracioso de todo es que la bicicleta que estaba adelantando era un oficial ayudante de policía (como protección civil) y el tío giró la cabeza para ver qué había pasado pero ni se paró, ni dijo esta boca es mía...
Esta vez el incidente ha alcanzado los límites de la ridiculez más absoluta aunque el resultado ha sido inofensivo, tanto para el conductor como para la pedaleante (narradora de esta historia): esta vez he embestido un audi y, a falta de lluvia, le voy a echar la culpa a unas gafas de sol nuevas que me he comprado (sólo por no reconocer que ha sido cosa de ser una auténtica Amparo).
¿Por qué culpar a las gafas de sol? porque la montura es de pasta (no sé si esto me convierte ya, oficialmente, en una gafapasta). ¿qué tiene que ver que sean de pasta? pues fundamental para ir por la vida en bicicleta peleando con el tráfico: la unión entre los redondeles de la gafa y la patilla son anchos y de plástico opaco, propiedad muy útil para bloquear los rayos solares, pero ya no se puede mirar por el rabillo del ojo así que si necesitas ver si viene un coche para cambiarte de carril tienes dos opciones: o giras el cuello unos 60 grados, o sacas la mano a modo de intermitencia y que Dios nos pille confesados. La pasada experiencia, suma tres puntos a la segunda opción, porque yo usé la primera y cuando giras el cuello tanto pierdes de vista lo que pasa delante de tí, que ha demostrado ser de vital importancia.
Ya os hacéis una idea, yo miré para atrás para ver si venían coches y poder adelantar sin riesgos a otra bicicleta, me adelantó el audi en cuestión y como no había otro coche detrás de éste, esprinté. En este mismo instante el audi que acababa de adelantarme frenó para entrar en un garaje y yo apreté los frenos con muchas ganas y un poco los dientes para ver si también ayudaba a frenar. Nada, no me dio tiempo a frenar del todo, pero casi así que primero le dí un poco con la goma de la rueda delantera y la bici frenó, pero luego llegué yo, con un poquitín de impulso, a darle con una mano en el cristal de atrás, que ya que la bici había parado pues tenía la mano libre...
Después salí de detrás del coche al lateral de la calle y oí la ventanilla del coche que se bajaba con un tipo asustado que se asomaba y me preguntaba si yo estaba bien. "¡Perfectamente, gracias!" le dije, y seguí adelante, que llegaba tarde a un concierto.
Lo más gracioso de todo es que la bicicleta que estaba adelantando era un oficial ayudante de policía (como protección civil) y el tío giró la cabeza para ver qué había pasado pero ni se paró, ni dijo esta boca es mía...
In : Amparadas