Despliegue de medios
Posted by iPaya on Wednesday, July 28, 2010 Under: Amparadas
Hace dos noches mi sueño fue brutalmente interrumpido por un helicóptero que sobrevolaba la zona. Como ya llevo aquí casi tres años estoy familiarizada con los métodos policiales y puedo asegurar que era un helicóptero de la policía. Las sirenas que se oían de fondo confirman la teoría. El caso es que el ruido era especialmente atroz porque como es verano y, a veces llegamos a 20 grados, duermo con las ventanas abiertas. El proceso fue el siguiente:
1. Fase "¿qué es ese ruido?". Abres los ojos, escuchas, identificas... el helicóptero se desplaza y vuelve. Está volando en círculos. Sigues escuchando, mi casa no parece ser el centro, pero está muy cerca.
2. Fase "me estás tocando las narices". Tras varios intentos frustrados de cerrar los ojos y recuperar la deseada inconsciencia cada vez que el helicóptero parece desplazarse un poco más allá, te enfadas.
3. La impotencia. Escuchas, no porque te interese, sino porque el ruido no desaparece, pero esta vez ha cambiado y ahora sí, el helicóptero ha dejado de moverse en círculos y está fijo en un punto que suena muy cercano... las sirenas suenan en la calle principal.
4. Razonando se llega al infarto: si todo este alboroto está aquí al lado, fijo que están buscando a alguien, y ese alguien tiene que ser peligrosos para haber provocado tal despliegue de medios. El tipo en cuestión debe estar huyendo y tratando de esconderse por los alrededores. ¿Qué tal una ventana abierta en un piso bajo (a ras de suelo, como éste)? Entonces se te abren los ojos como platos y tu corazón se acelera de mala manera.
5. Aturdimiento: Incapaz de moverte de la cama debido al miedo generado, listas una a una todas las ventanas que tienes abiertas e imaginas toda la película, el fugitivo entra en tu dormitorio (la ventana más accesible) y los polis lo acorralan, etc.
6. El triunfo de la razón: Cuando comienza la negociación para la liberación del rehén (aquí la paya), te das cuenta de que nadie ha rozado siquiera ninguna de tus ventanas, que ya no hay ruido que valga y, por lo tanto, tampoco ninguna necesidad de levantarte a cerrar lal casa a cal y canto.
Conclusión: puedes seguir durmiendo plácidamente...
1. Fase "¿qué es ese ruido?". Abres los ojos, escuchas, identificas... el helicóptero se desplaza y vuelve. Está volando en círculos. Sigues escuchando, mi casa no parece ser el centro, pero está muy cerca.
2. Fase "me estás tocando las narices". Tras varios intentos frustrados de cerrar los ojos y recuperar la deseada inconsciencia cada vez que el helicóptero parece desplazarse un poco más allá, te enfadas.
3. La impotencia. Escuchas, no porque te interese, sino porque el ruido no desaparece, pero esta vez ha cambiado y ahora sí, el helicóptero ha dejado de moverse en círculos y está fijo en un punto que suena muy cercano... las sirenas suenan en la calle principal.
4. Razonando se llega al infarto: si todo este alboroto está aquí al lado, fijo que están buscando a alguien, y ese alguien tiene que ser peligrosos para haber provocado tal despliegue de medios. El tipo en cuestión debe estar huyendo y tratando de esconderse por los alrededores. ¿Qué tal una ventana abierta en un piso bajo (a ras de suelo, como éste)? Entonces se te abren los ojos como platos y tu corazón se acelera de mala manera.
5. Aturdimiento: Incapaz de moverte de la cama debido al miedo generado, listas una a una todas las ventanas que tienes abiertas e imaginas toda la película, el fugitivo entra en tu dormitorio (la ventana más accesible) y los polis lo acorralan, etc.
6. El triunfo de la razón: Cuando comienza la negociación para la liberación del rehén (aquí la paya), te das cuenta de que nadie ha rozado siquiera ninguna de tus ventanas, que ya no hay ruido que valga y, por lo tanto, tampoco ninguna necesidad de levantarte a cerrar lal casa a cal y canto.
Conclusión: puedes seguir durmiendo plácidamente...
In : Amparadas