Nunca se me había ocurrido lo duro que puede ser pasar de un estado a otro... Cambio de trabajo, cambio de ciudad y todo parece ser contradictorio: me quiero ir pero no me quiero ir; quiero empezar un nuevo trabajo pero no quiero dejar este; quiero ver cosas nuevas pero seguir viendo las de siempre; quiero pero no quiero. Es emocionante pensar en los acontecimientos venideros y al mismo tiempo aterrador. Es triste pensar en lo que dejo aquí y, simultaneamente, alentador pensar en lo que podría encontrar. No quiero. Quiero.