¿Qué pasa cuando te levantas más pronto un domingo? pues que tu vida cambia... ves a otra gente que hace cosas a horas a las que tú no eres persona. Hoy he tenido un sueño muy pesado y me he levantado de la cama dormida, me he quitado las legañas a regañadientes y he pedaleado hacia la casa de un amigo mío que está de vacaciones y me ha pedido que cuide de su gato. Tampoco era tan pronto: las diez de la mañana. A pesar de llevar los ojos a media asta, he sido capaz de pensar que hoy no era el día para ir por las principales arterias de la ciudad, he decidido ir por un camino un poco más largo, pero sin coches. Me he cruzado, como en sueños, con muchos ciclistas (no en grupo, sino de uno en uno, en distintos puntos del recorrido) y todos sonreían como "mira que bien, otro ciclista", eso o que no me quité bien las legañas y tenía los ojos achinados con sendas pelotas de legañas colgando de las pestañas.

He pasado un buen rato sentada en las losas de su jardín, sobando al gato, hasta que he empezado a moquear de mala manera (la cantidad de pelo que suelta la tía) y he decidido que era hora de ir al super a comprar leche para desayunar, que no me quedaba ni gota. Dicho y hecho; he dejado la bici donde siempre, he cogido el carro, he entrado por la puerta y... ¡no había luces en los pasillos! he mirado al guardia de seguridad, que estaba riéndose con otro, probablemente del parecido entre hormigas en las proximidades del hormiguero y seres humanos con carritos de supermercado paseandose por los pasillos; como no me ha mirado ni nada, y yo he visto a gente con carros, pues me he unido al grupo de humanos hormigueando por los pasillos (que eran bastantes). Entonces los altavoces anunciaron que "se informa a los señores clientes que el supermercado está abierto, pero que las cajas no lo harán hasta las 11 en punto". ¡Ah! ya entiendo, faltan 10 minutos para que el supermercado abra oficialmente, pero permiten a la peña merodear y coger cositas mientras tanto...

Era curioso el contraste entre la gente impaciente por salir con su compra (por ejemplo un señor que sólo quería comprar el periódico y que protestaba porque tenía que esperar hasta las 11 en punto para pagar) y los trabajadores del supermercado: los cajeros y cajeras de pie, cruzados de brazos en sus puestos, esperando quién sabe si a un toque de silvato, a que encendieran las luces o a qué otro tipo de señal; los reponedores sorteando gente para dejarlo todo ordenadito e impoluto; los encargados paseándose por todos los puestos a ver si todo está en perfecto orden... Cosas que nos perdemos todos los días por salir de casa un poco más tarde.