Llevo años convencida que el martes es, para mí, el peor día de la semana. Con diferencia. Hay gente que dice que el peor día es el lunes, pero para mí el lunes aún hay esperanza. El lunes es el primer día de la semana (de la semana laboral para unos cuantos) y el hecho de ser el primer día despierta en mí esperanza, porque quizás esta semana haya algo diferente, algo interesante.
Yo mantengo ese sentimiento hasta el martes, en el que ya soy plenamente consciente de que todo va a seguir igual… y el conocimiento del hecho me resulta difícil de asimilar, semana tras semana. Esta semana, el martes, me he dado cuenta de un hecho insólito y es que, a eso de las 9 de la mañana ya comienzo a sonreir porque algo pasa… el martes, en la oficina, comenzamos a contar jugadores para el partido de futbito del jueves.
Pues sí, resulta que ahora además de otras muchas cosas, me apasiona jugar a fútbol… Y cuando digo que me apasiona, quiero decir exactamente eso, yo creo que hasta me brillan los ojos sólo con pensar en ello así que los martes se me han iluminado.