Es sorprendente descubrir las similaridades entre la vida y una mudanza. Ayer una amiga me invitó a cenar a su casa y estuvimos hablando largo rato de la vida, de comportamientos, de abrir puertas... Llegamos a la conclusión de que en la vida, para crecer y desarrollarse, hay que aprender cosas y que, tan importante es abrir puertas hacia nuevas experiencias como cerrarlas cuando se terminan. Pero no sirve sólo con cerrar la puerta, hay que aprender la lección: cuando una etapa se acaba y cerramos la puerta detrás de nosotros, hay que analizar qué es lo que nos fue bien en esa casa, qué nos fue mal y por qué las cosas fueron bien, mal o regular.

Voy a ir un paso más allá analizando mis propios comportamientos: en una cajita de tocador meto los nuevos patrones de comportamiento que evitarían aquello que salió mal, que no me gustó o que pudo haber salido mejor y, en una caja grandota meto los recuerdos de todo aquello que fue bien y me gustó.

La etapa no finaliza hasta que no he analizado las situaciones y he colocado las cosas en su caja correspondiente. Es entonces cuando estoy preparada para llevármelas conmigo, cuando puedo mudarme a otra etapa, cuando puedo cerrar la puerta, con la lección aprendida y sonreir a un pasado sin fantasmas.

La caja de los recuerdos se muca conmigo a todas las etapas, aunque de tanto abrirla y cerrarla y trasladar los recuerdos a una caja más grande con todos los recuerdos de etapas anteriores, y demás trajines, algunos de los recuerdos se nublen o incluso se pierdan. Igual cuando llegue a los 90 descubro que en realidad no se pierden sino que han quedado al fondo un poco aplastados y son más fáciles de sacar de la caja a esa edad. (Parece que llega un momento en la vida en que le damos la vuelta a la caja y la abrimos por el otro lado...).

La cajita de tocador es más complicada y mucho más delicada porque cambia. Sí que añado nuevas cosas de una etapa a otra o durante experiencias intermedias, pero no es cuestión de acumular así que unas conclusiones se fusionan con otras y, a medida que creces  (emocionalmente) se resumen en "principios", más fieles a aquello de "lo bueno, si breve, dos veces bueno".

¿Por qué acumular lo malo? Lo malo ocupa espacio y no sirve. Cuando te mudas de casa, tiras muchas cosas... las que no sirven, las que son una carga sin valor porque no te aportan nada. ¿Por qué tiene que ser diferente en una mudanza de etapa? Lo malo no te aporta nada, son las conclusiones sobre cómo se puede evitar lo malo, lo que sirve. ¡Coge lo que sirve y tira lo demás! como en las mudanzas...