Por la izquierda, Romerales
Posted by iPaya on Tuesday, February 22, 2011 Under: Amparadas
Por primera vez en mi vida he conducido un coche en el Reino Unido. Llevaba ya varios días madurando la idea de conducir por la izquierda, por la izquierda y sólo por la izquierda. Llegado el momento llegué al coche, abrí la puerta, tomé asiento e hice un movimiento rápido para ponerme el cinto. La primera en la frente. Ahí no hay cinto sino vacío; el cinto está en el lado de la puerta del conductor, es decir, a la derecha...
A continuación me familiarizé con las marchas en el lado izquierdo. Al ir a sacar el coche de su aparcamiento necesité hacer maniobra... ¿y la marcha atrás cómo se pone? porque cada fabricante parece ponerlo de una forma. Una vez conseguida la maniobra, y tras varios golpes en la mano derecha contra la puerta del conductor, por aquello de intentar buscar las marchas en el lado que no es, me dirijo directa a la carretera. Bueno, dando más vueltas que un tonto bajando desde el decimotercer piso de un aparcamiento...
Conducir por la izquierda es relativamente sencillo; a mirar por el espejo de la derecha en lugar del de la izquierda, también te acostumbras rápido; a calcular la distancia desde tu asiento hasta la línea del arcén se tarda un poco más y, en el caso concreto de la autovía por la que yo circulaba en ese instante, pisas las bandas sonoras en diversas ocasiones...
Ignorando que yo nunca he sabido orientarme (con lo que entrar y salir de una ciudad en la dirección correcta es siempre una odisea), los continuos golpes contra la puerta del conductor buscando la palanca de marchas, e incluso el freno de mano una vez que aparcas, la aventura ha sido positiva. Eso sí ha habido amparadas estrella:
1. Incorporación después de cruce desde una calle secundaria (de dos carriles por cada sentido de la circulación) a autovía de 3 carriles por cada sentido de la circulación.
La dificultad consiste en realizar el giro a la derecha, desde el carril de la derecha de la calle secundaria (especificamente destinado para este fin), al carril izquierdo de la autovía. Con toda mi atención fija en las líneas y flechas del suelo comencé a realizar la maniobra en cuanto el semáforo se puso verde, con la flechita que indicaba a la derecha. En todo momento le repetía en voz alta al copiloto: y ahora vamos al carril de la izquierda, el de la izquierda, el de la izquierda. Y allí me dirigía cuando un semáforo rojo se interpuso en mi camino. ¿Y ahora qué? ¿Cómo puede haber un semáforo rojo aquí? El resto de conductores pararon, pacientes, en los otros dos carriles y poco a poco fueron perdiendo la paciencia y saltándose el semáforo en rojo. Cosa que yo también puse en práctica, un buen rato después, al darme cuenta de la estupidez. Ese semáforo está puesto para los coches que ya estaban en la autovía, porque aquí los semaforos se colocan por duplicado: uno en el cruce y otro después del cruce (imagino que para paliar fracturas de cuello cuando el coche se detiene un poco por delante de la línea de detención...).
2. Idéntico cruce, pero esta vez consciente de los carriles y de los semáforos.
Pues nada... me resbaló la mano, saqué la marcha en vez de meterla, devolví la mano al volante. El coche no avanzaba. Fui a meter la marcha usando la puerta del conductor en vez de la palanca de cambios. El coche se paró en todo el medio del cruce y se abrieron todos los semáforos... No se movió ni rita. Nadie pitó. Nadie avanzó. Todo el mundo esperó a que yo, tranquilamente, cambiase de mano, metiese la marcha correcta y siguiese mi camino.
Igual, igual que en mi ciudad natal...
A continuación me familiarizé con las marchas en el lado izquierdo. Al ir a sacar el coche de su aparcamiento necesité hacer maniobra... ¿y la marcha atrás cómo se pone? porque cada fabricante parece ponerlo de una forma. Una vez conseguida la maniobra, y tras varios golpes en la mano derecha contra la puerta del conductor, por aquello de intentar buscar las marchas en el lado que no es, me dirijo directa a la carretera. Bueno, dando más vueltas que un tonto bajando desde el decimotercer piso de un aparcamiento...
Conducir por la izquierda es relativamente sencillo; a mirar por el espejo de la derecha en lugar del de la izquierda, también te acostumbras rápido; a calcular la distancia desde tu asiento hasta la línea del arcén se tarda un poco más y, en el caso concreto de la autovía por la que yo circulaba en ese instante, pisas las bandas sonoras en diversas ocasiones...
Ignorando que yo nunca he sabido orientarme (con lo que entrar y salir de una ciudad en la dirección correcta es siempre una odisea), los continuos golpes contra la puerta del conductor buscando la palanca de marchas, e incluso el freno de mano una vez que aparcas, la aventura ha sido positiva. Eso sí ha habido amparadas estrella:
1. Incorporación después de cruce desde una calle secundaria (de dos carriles por cada sentido de la circulación) a autovía de 3 carriles por cada sentido de la circulación.
La dificultad consiste en realizar el giro a la derecha, desde el carril de la derecha de la calle secundaria (especificamente destinado para este fin), al carril izquierdo de la autovía. Con toda mi atención fija en las líneas y flechas del suelo comencé a realizar la maniobra en cuanto el semáforo se puso verde, con la flechita que indicaba a la derecha. En todo momento le repetía en voz alta al copiloto: y ahora vamos al carril de la izquierda, el de la izquierda, el de la izquierda. Y allí me dirigía cuando un semáforo rojo se interpuso en mi camino. ¿Y ahora qué? ¿Cómo puede haber un semáforo rojo aquí? El resto de conductores pararon, pacientes, en los otros dos carriles y poco a poco fueron perdiendo la paciencia y saltándose el semáforo en rojo. Cosa que yo también puse en práctica, un buen rato después, al darme cuenta de la estupidez. Ese semáforo está puesto para los coches que ya estaban en la autovía, porque aquí los semaforos se colocan por duplicado: uno en el cruce y otro después del cruce (imagino que para paliar fracturas de cuello cuando el coche se detiene un poco por delante de la línea de detención...).
2. Idéntico cruce, pero esta vez consciente de los carriles y de los semáforos.
Pues nada... me resbaló la mano, saqué la marcha en vez de meterla, devolví la mano al volante. El coche no avanzaba. Fui a meter la marcha usando la puerta del conductor en vez de la palanca de cambios. El coche se paró en todo el medio del cruce y se abrieron todos los semáforos... No se movió ni rita. Nadie pitó. Nadie avanzó. Todo el mundo esperó a que yo, tranquilamente, cambiase de mano, metiese la marcha correcta y siguiese mi camino.
Igual, igual que en mi ciudad natal...
In : Amparadas