Hace muchos, muchos años una prima mía me regaló un reloj yo me lo puse y no me lo volví a quitar -excluyendo ocasiones especiales como la ducha, el cambio de pila o los subsiguientes cambios de correa-. Muchos años después mi reloj se paró y nuevas pilas no sirvieron de nada. No recuerdo los detalles, pero arreglarlo o era muy caro o no solucionó la avería así que estuve una larga temporada sin reloj.

Un tiempo después decidí que era fundamental en mi vida tener mi propio reloj y dejar de mirar la hora en torres de iglesias, cabinas telefónicas o dispensadores de O.R.A. así que comencé la búsqueda. Mi subsconsciente quería uno igual y acabé comprando uno parecido. No sé muy bien qué es lo que pasó. Puede que durante esa temporada sin reloj me acostumbré a no tener ataduras: ni físicas (en mi muñeca), ni mentales (horarios). El caso es que nunca me acostumbré del todo a llevarlo puesto.

Para los amantes de la psicología, el subsconsciente y el psicoanálisis diré que, desde que crecí (mentalmente) un poco, y pese a ser una persona sociable, me encuentro bastante a gusto en casa (y esto es especialmente cierto desde que vivo sola) y el reloj es lo primero que me quito cuando llego a casa y lo último que me pongo antes de salir (bueno, en invierno puede ser el abrigo, por cuestiones de facilidad de movimiento). Lo llevo puesto cuando voy por la calle y me lo quito cuando me siento a una mesa, ya sea en un bar con amigos, para comer sola, en mi escritorio en la oficina o en una reunión.

Yo no sé qué significa todo esto y no hago más que darle vueltas así que os lo cuento, a ver si me dáis más pistas. Además me vuelvo loca buscándolo a todas horas, porque lo meto en cualquier bolsillo o bolso o lo que tenga a mano para no perderlo y luego nunca lo encuentro, pero siempre sé que lo tengo en algún sitio y que sigue siendo posesión mía, es decir, que no lo pierdo del todo. Hace dos semanas lo encontré en un bolso, colgado en un perchero en casa, después de 2 meses "de búsqueda". Tres días después se paró, lo traje a la oficina para acordarme de cambiarle la pila, y cuando regresé habiéndole provisto de nueva vida útil quedó sepultado entre los papeles durante casi una semana más. Hoy lo he recuperado por última vez, pero sigue encima de la mesa y me inquieta. Se busca reloj y explicación del fenómeno.