Llevo años inconscientemente esperando el momento en que aquí la paya salga de casa sin llaves y ese momento ha llegado precisamente hoy, sábado, en el que mi copia de repuesto no es accesible (la guardo celosamente en mi oficina).
Por supuesto sólo me he dado cuenta al enfrentarme a mi puerta, cuando echando la mano al bolso he notado que me faltaba algo... He perdido un poco la respiración y he reconstruido mi salida de casa, visualizando las llaves colgando ordenadamente en su sitio… Menos mal que amparo es además una suertuda. Rauda y veloz he salido escaleras abajo con el claro objetivo de llegar a la agencia inmobiliaria a ver si les daba pena. He llegado 10 minutos más tarde de su hora oficial de cierre pero aún había 3 de ellos dentro y me han dejado su copia de mis llaves.
¡Qué bonito es vivir de alquiler!