Después de varias mudanzas y algún que otro cambio de trabajo, me he vuelto a aposentar en mi Manchester querido, donde el cielo es (casi) siempre gris. Ya he decidido que esto es lo que me gusta y que es aquí donde quiero pasar el resto de mis días, que espero sean muchos y muy saludables. Es decir, estoy asentando el culo y con él la cabeza.
Como soy cabezota, sigo obstinada en que tener un coche es un lujo tan caro como innecesario y sigo yendo en bici o en transporte público. El tra...
Continue reading ...